jueves, 26 de marzo de 2015

Pensamientos de un profesor

Hola que tal, esta es la tercera entrada de este blog y como ya te había comentado, aquí te daré una serie de sugerencias que creo que te ayudaran a tener un mejor futuro.

Cuando yo estudié la vocacional, (parece ser que fue hace dos o tres años jajajaja),  ;) me encantaban las clases de Lectura y Redacción ya que tuve profesores que  sembraron en mí el gran hábito de la lectura tan difícil de trasmitir a los alumnos de hoy.

Hoy que estoy del otro lado del escritorio veo con tristeza que a ustedes les cuesta mucho trabajo expresarse e hilar frases completas.

Lo he comentado siempre y hoy lo expongo nuevamente: su vocabulario se limita a tres palabras, de las cuales una de ellas es la que se utiliza tanto para referirse a hombres como a mujeres es… “wey”.

Definitivamente, entiendo que son otros tiempos y la tecnología nos ha llevado a entretenimientos que hacen difícil tener el interés de tomar un buen libro y deleitarnos con el mismo.

En mi forma de ver las cosas, creo que la lectura tiene grandes beneficios y sorpresas de las que hoy compartiré contigo 4 de ellas:

1) Te proporciona un vocabulario más extenso. Leer te permite conocer muchas más palabras y de esta forma expresarte con más confianza y soltura cuando hables. Cuando yo leo cualquier libro, me funciona mucho el ir subrayando las palabras que desconozco y en cuanto tengo oportunidad busco el significado de las mismas, anotándolo al margen de la hoja de donde lo leí. Si yo llego a revisar otra vez ese libro ya tengo el significado de la palabra así como su contexto.

2) Hace que mejores tu ortografía. Dicen que tener mala ortografía es como tener mal aliento: mientras no hables, nadie se dará cuenta, pero tarde que temprano tendrás que hablar y ahí vas a pasar un rato bochornoso. Lo mismo sucede con la escritura: tarde que temprano vas a tener que escribir algo y va a ser muy bochornoso para ti que escribas “baca” con b de burro, jejejeje.

Yo me percato muy bien de este aspecto  ya que en tareas y trabajos que entregan lo hacen muuuuuy evidente.   


3) Te lleva a mundos fabulosos. Ni la mejor película con sus grandes efectos especiales, ni el mejor programa de televisión con todo y su parafernalia de luces y música podrá superar uno de los grandes dones que tenemos los seres humanos: la imaginación. Todo lo que tu mente crea en torno a lo que lees, nunca podrá ser superado. Caso concreto, muchas veces he escuchado  decir a personas que van a ver alguna película  basada en un libro famoso “me gustó más el libro” y lo que pienso yo es: “no es precisamente el libro, sino ese poderoso don de la imaginación”.

4) Finalmente, te permite compartir con la humanidad de todos los tiempos. Puedes leer lo que gente de otro tiempo, en otro país y circunstancia vivió deleitándote de ese deseo que tuvieron por dejar plasmado algo que tal vez ni se imaginaron que llegara a trascender a otro tiempo y espacio. Uno de estos días te platico el caso concreto de un gran autor llamado Frank Kafka.
  
Bien, espero que hayas disfrutado esta entrega y espero te haya motivado para que te intereses por leer más.

La intención es provocarte para que no le tengas miedo a los libros.
Nos vemos en la siguiente entrega, así mismo espero  me sigas leyendo, ok?? jejejeje.

Si tienes algún comentario o tema que quieras que platiquemos puedes dejarme un comentario en el espacio de abajo.

Dankeschön   o·´¯°· €ttørë ·°¯`·o


viernes, 20 de marzo de 2015

¿Qué significa Aprender a Aprender?

Hola nuevamente mi estimado alumno de TIC 2.

El Foro 3 se planteaba la pregunta de lo que entendiste por “Aprender a Aprender”. Hubo buenos comentarios y sobre todo lo que me gustó mucho fue ese ánimo de participación.
Aclaremos ahora bien los puntos que nos llevarán a buen fin en este bloque  ;)

Aprender a aprender significa:

1) Formarse a uno mismo sin necesidad de contar con un profesor, tutor o “chicotito”
2) Tener clara cuál es la importancia de lo que deseo aprender  o se me presenta en la vida para sacar el mayor provecho de ello.
3) Tener conciencia de mis necesidades, limitaciones y mis mejores formas de adquirir el conocimiento.
4) Realizar un control eficaz del tiempo y la información de la que disponga para lograr mi objetivo.

Aprender a aprender significa comprometerme a construir el conocimiento de mi vida a partir de la reflexión de lo que veo en la escuela, adquiero de mi familia, vivo con mis amigos y compañeros con el fin de reutilizarlo y aplicar estos conocimientos y habilidades  en una diversidad de espacios y contextos que la vida me vaya presentando.

Aprender a aprender significa regular mis propios procesos de aprendizaje. Es decir, planificar, supervisar y evaluar mis comportamientos cuando me enfrento a cualquier tarea escolar.

Antes de comenzar a hacer cualquier tarea escolar debo preguntarme: ¿cuál es el objetivo de esta tarea? No se trata solamente de hacerla por cumplir y que no me regañe el profesor o profesora.

Toma en cuenta, algo muy importante, que todo lo que se te presenta como tarea extra clase es una oportunidad de crecer y ser mejor como persona.

Aprender a aprender te permitirá convertirte en una persona motivada y autónoma capaz de adquirir cualquier conocimiento que te interese o necesites sin requerir de una figura docente frente a ti. 

Serás capaz de valorar tu propio trabajo y eso algún día te permitirá analizar tu esfuerzo como individuo productivo que sepa exactamente lo que vales y lo que se le deba pagar.

Un gran ejemplo de lo que es conocer cuáles son mis mejores formas de aprender lo escribió claramente una de mis alumnas. Te lo comparto: "yo he identificado cuál es la forma en la que mejor aprendo, la mia es ***Visual***; De ese modo he buscado aprender visualmente después de aprender que aprendo”.

“Conócete a ti mismo”, decían lo griegos y yo le agregaría, y aprovecha tus mejores talentos para aprender mejor.



Dankeschön   o·´¯°· €ttørë ·°¯`·o

viernes, 13 de marzo de 2015

El conocimiento más valioso que existe

Hola que tal mi estimado alumno de TIC de segundo semestre.

Iniciamos con el Bloque 2 que lleva como título: Aprender a aprender. (Creación de espacios virtuales propios) 

Y con ello doy inicio a este blog en el que quiero tener un diálogo directo contigo

Para empezar, déjame explicarte que pretendo en este bloque.

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el conocimiento más valioso que existe?

Considero que lo que caracteriza a una persona educada o “conocedora del mundo”, realmente sabia y capaz, es el hecho de utilizar, en una situación extraordinaria concreta,  el conocimiento adquirido de la escuela, la familia, el trabajo o la experiencia propia, logrando salir avante ante tal situación.

Puedes estudiar varias carreras y acumular mucho conocimiento, pero eso no te va a servir de nada en la vida si no utilizas el conocimiento más valioso que existe. Y este es APRENDER A APRENDER.


En el bloque anterior exploramos la necesidad de tener un proyecto de vida, es decir, un objetivo, una meta. Sin embargo, considero que no basta con tener objetivos.

Es muy importante que escojas un método para alcanzarlos.      

En las siguientes entradas de este Blog compartiré contigo una serie de sugerencias para administrar mejor tu tiempo, para leer, para tomar notas y apuntes o para escribir mejor.

Sin embargo, únicamente serán SUGERENCIAS.

Esas sugerencias, y muchas otras que comparto contigo en cada clase, no tendrán ningún valor para ti si no las practicas, si no las pones a prueba,  si no aprendes a aprender, utilizando tu propio método y siguiendo tu propio camino.

Para ello, te invito a probar y experimentar esta nueva forma de ver la escuela. YOLO !!!

¿Cómo? ¿Qué dices?... Ah! claro, desde luego que también aprenderás contenidos de Tecnologías de la Información y la Comunicación, esto es, en este bloque aprenderemos a administrar espacios virtuales propios.

Bien, pues iniciamos este nuevo bloque confiando en que al final del mismo tengas claro,  cuál es el conocimiento más valioso que existe en la vida.


Dankeschön   o·´¯°· €ttørë ·°¯`·o

miércoles, 26 de mayo de 2010

El verdadero valor del anillo

El verdadero valor del anillo




Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.


- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?


El maestro, sin mirarlo, le dijo:


- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.


- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.


- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.


El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.


En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.


Abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.


¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.


- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.


- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.


El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:


- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.


- ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.


- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...


El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.


- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.


¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?


Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.


de Jorge Bucay, "Recuentos para Demian"

martes, 18 de noviembre de 2008

Ser Feliz :)


Nos pasan, nos han pasado y nos seguirán pasando a todos las mismas cosas. Que por otra parte son las mismas que les han pasado a nuestros abuelos y a los abuelos d nuestros abuelos, por los tiempos d los tiempos. Y algunas de las cosas que nos pasan se resumirían en una sola frase: No somos felices.
Sí, no somos felices.
¿Será cierto? ¿Será verdad que para ser feliz nos hace falta tener estas cosas y akellas? ¿lo que nunk he tenido, lo que siempre he deseado? ¿lo que tiene mi vecino? ¿lo que tiene akella persona que tampoko es feliz? ¿Será ésta la verdad?.
Es hora de tomar una decisión, porke ser felices no es un derecho. Kiero que entiendas… no solo es tu derecho ser feliz, es… TU OBLIGACIÓN.
Hay poks cosas a las cuales creo que estás obligado, una de ellas es SER FELIZ. Y esta felicidad depende de algunas decisiones, depende de que t ocupes de ello, depende de que seas capaz de jugarte la vida en estas decisiones.
La felicidad no es la alegría, no es estar contento, no es reírse todo el tiempo. La felicidad es nada más y nada menos que la sensación de serenidad que tienes cada vez que tienes la certeza de estar en el camino correcto.
Kizás t estés preguntando entonces ¿cómo hallar el kmino correcto? No le preguntes a nadie, la respuesta está en ti, si kieres buscarla.
La felicidad, cualkiera que sea nuestra definición, tiene que ver con una postura de compromiso incondicional con la propia vida. Tan personal y tan intransferible como la felicidad misma.

“Puedo compartir lo que tengo”, “puedo contarte lo que siento”, “puedo dedicarte lo que hago”, “puedo elegir estar contigo en mis momentos más felices” pero no puedo compartir mi felicidad.
No puedo, aunque me duela, no puedo hacerte feliz.
¿Y entonces?, ¿qué es lo que puedo? Puedo elegir mi propio kmino, puedo mostrarte mi kamino, puedo ofrecerte mostrarte algunas cosas de él, pero mi desafío no es ser tú. Mi desafío es ser yo mismo.
El desafío es vivir de verdad y VIVIR DE VERDAD es ser verdaderamente ser kien soy, más allá y más acá de kien seas tú y de lo que tú esperes de mí.
Es cierto, el hecho de ke estés tú ahí me actualiza y me confirma, pero no me define. Vivir de verdad significa precisamente dejar atrás todos los personajes que has creado para otros. Abandona el papel que diseñaste para inscribirte en esta sociedad. Deja salir al yo verdadero.
Deja salir al héroe que eres cuando eres tú mismo.
Si eres capaz de confiar que más adelante, a la vuelta de la eskina aparecerá sin lugar a dudas, akel o akella que te pueda aceptar, amar y desear tal como eres. Entonces no hay nada que temer.
¿Y si el otro no gusta de tÍ como eres ahora? entonces… simplemente… no gusta de ti. No parece una buena idea que lo que más le guste sea lo que potencialmente vea en ti. NO hay que enamorarse del potencial del otro, sino de lo que el otro, verdaderamente ES.
Y mientras estás junto con alguien, hay ke trabajar para que cada uno deje salir lo que es cada vez más. Y en este dejar salir de mi ser como soy, también estará presente mi deseo y necesidad de luchar por akellas cosas que kiero y que necesito. Y sería bueno ser capaz de dar mi vida por estas cosas ¿Cuánto tiempo? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde? ¿Cuál es el precio?
Como otras veces, mis aspectos más pedagógicos me han llevado a fabricar ciertas reglas. Especie de maneras de acordarme de los pasos a seguir. En este caso, he diseñado una regla mnemotécnica, se llama: LA REGLA DEL OSO IDIOTA.
Kizás sirva solo para que te rías un rato, pero me parece importante que pienses en su contenido.
Oso se escribe O - S - O y esta es una secuencia para recordar.
¿Tú kieres algo, de verdad lo kieres? ¿de verdad significa tu vida? ¿de verdad es importante para ti?. Pues bien… la regla del OSO dice: OBTENLO, ocúpate de ello, juégate la vida, comprométete, pon tu corazón al servicio de lo que kieres obtener y obténlo.
¿Verdaderamente lo kieres, verdaderamente es importante para ti? Pues bien, ¡ve por ello!
¿Qué kieres? ¿el amor de esa mujer? ¿la mirada de ese hombre, esa casa, ese auto? ¿ese trabajo? ¿tú kieres esa ropa? ¿tú kieres esa profesión? ¿kieres dedicarte a eso? Pues bien… OBTENLO, juégate todo lo que de lugar. Pon toda tu energía al servicio de eso, pero… OBTENLO.

Me dirás: “Ahh.. lo que pasa es que a veces he kerido obtener y ha sido imposible obtenerlo”…. AJA… IMPOSIBLE OBTENERLO !!!
¿Seguro? ¿te has comprometido? ¿has jugado tu vida? ¿has hecho todo lo posible? “Si, si, si, lo hice, pero es imposible”. ¿Imposible obtenerlo? Muy bien… la regla del oso dice: IMPOSIBLE OBTENERLO… SUSTITUYELO!!! Sustitúyelo, kiero decir: no es esa casa, será otra, no es ese tren será otro, no es esa mujer será otra, no es ese trabajo, será otro. De verdad ¿kisiste OBTENERLO, no fue posible? SUSTITUYELO!!!....
Te escucho diciendo… “ah sí!! se dice muy fácil pero la verdad es que he kerido sustituirlo y esto que yo kiero es INSUSTITUIBLE !!!”
Ajá… no lo has podido obtener y no lo has podido sustituir… pues bien… OLVIDALO, ahora mismo… olvídalo, cancela esta historia ¿no lo pudiste OBTENER, no lo kisiste SUSTITUIR, pues bien… OLVIDALO!!!.
“Ayyyy sí, ¿sabes qué pasa? que en realidad yo no lo kiero olvidar”
Muy bien, la regla es implacable: no lo pudiste OBTENER, no conseguiste SUSTITUIRLO, y no kieres OLVIDAR, entonces… me parece que eres un IDIOTA.
Esta es pues la regla del OSO IDIOTA una regla que habla de todos nuestros dolores y sufrimientos crónicos, todo lo que nosotros somos de neuróticos consiste en algunas cosas que no hemos podido obtener, que nos negamos a sustituir y que nos resistimos a olvidar.

“Una tarde hace muchísimo tiempo, Dios convoco a una reunión.
Estaba invitado un ejemplar de cada especie. Una vez reunidos y después de
escuchar muchas quejas, Dios soltó una sencilla pregunta:
¿entonces, que te gustaría ser? A lo que cada uno respondió sin tapujos y
a corazón abierto. La jirafa dijo que le gustaría ser un oso panda,
el elefante pidió ser un mosquito, el águila serpiente, la liebre quiso ser tortuga
y la tortuga golondrina. El león rogó ser gato, la nutria carpincho, el caballo orquídea
y la ballena solicitó permiso para ser zorzal.
Le llegó el turno al hombre quién casualmente venía de recorrer el camino de la verdad,
hizo una pausa y esclarecido exclamó: señor… yo quisiera ser feliz”

Ser feliz, posiblemente el único compromiso obligatorio. Nuestra única obligación en la vida: ser felices. Y kizás, ayudar a otros a serlo.
Pero ¿cómo podría ayudarte si antes no he conkistado ese espacio para mí? Así que está planteada nuestra obligación, esta obligación que pasa para mí por encontrarle un sentido a tu vida.
Si recordamos akello que decía Victor Frankl: “Una vida sin sentido, no tiene sentido para ser vivida” (Victor Frankl, El hombre en busca de sentido, Edit. Herder) y deberás entonces elegir ¿para qué vives¿. ¿Qué, de todo lo que haces le da sentido a tu vida? ¿Será siempre una búsqueda, estarás detrás del placer? ¿creerás que tienes una misión en la vida que alguien t encomendó o t encomendaste? ¿o kerrás trascender? Kien lo sabe. Será tu propia decisión, pero debes darle un sentido, debes encontrar ¿qué? de todas las cosas que haces le da un sentido especial a esta vida tuya.

Jorge Bucay. El camino de la felicidad (extracto)

miércoles, 22 de octubre de 2008


Táctica y estrategia
Mi táctica es mirarte,
aprender como eres,
quererte como eres.

Mi táctica es hablarte y escucharte,
construir con palabras un puente
indestructible.

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo,
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en ti.

Mi táctica es ser franco
y saber que eres franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos no haya
telón ni abismos.

Mi estrategia es en cambio más profunda
y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera,
no sé cómo, ni sé con qué pretexto,
por fin me necesites.

Mario Benedetti
(poeta Uruguayo 1920 - )

jueves, 16 de octubre de 2008

LO BIEN QUE SE LO PASARON


Cuento de Isacc Asimov "The fun they had", 1951

Margie incluso lo anotó aquella noche en su Diario. En la página correspondiente al 17 de mayo de 2157, escribió: - ¡Hoy Tommy encontró un libro de verdad!
Era un libro muy viejo. El abuelo de Margie le había contado que cuando él era pequeño, su abuelo le había dicho que existió un tiempo en que todos los cuentos venían impresos sobre papel.

Fueron pasando las hojas, que estaban amarillentas y arrugadas, y resultó terriblemente divertido leer palabras inmóviles en vez de aquellas que se movían sobre una pantalla. Y después, cuando volvían a la página anterior, se veían las mismas palabras que las que las que acababan de leer la primera vez.

- Vaya – dijo Tommy - , qué desperdicio. Cuando acabas de leer un libro, lo tienes que tirar, supongo. Nuestra pantalla de televisión debe contener un millón de libros y sirve para muchos más. Yo no la tiraría.
- Igual que la mía – dijo Margie.

Ella tenía once años y no había leído tantos telelibros como Tommy. Ël tenía trece años.
Ella preguntó:

- ¿Dónde lo has encontrado?
- En mi casa. – Señaló sin levantar la vista por que estaba ocupado leyendo. – En el desván.
- ¿De que trata?
- Del colegio.

Margie hablaba despreciativamente.
- ¿Del colegio? ¿Qué se puede escribir acerca del colegio? Yo odio la escuela.
Margie siempre había odiado la escuela, pero ahora la odiaba más que nunca. La profesora mecánica le había estado poniendo examen tras examen de Geografía y cada vez lo hacía peor y peor hasta que su madre, moviendo tristemente la cabeza, había llamado al inspector del Condado.

Era un hombrecito redondo con una cara sonrosada y una caja llena de herramientas con diales y alambres. Le sonrió a Margie y le dio una manzana, a continuación se llevó a la profesora a un lado. Margie tuvo la esperanza de que no supiera arreglar el problema, pero sí sabía y, al cabo más o menos de una hora, allí estaba, grande y negra y fea, con una gran pantalla sobre la cual aparecían todas las lecciones y se hacían las preguntas. Aquello no estaba tan mal. Lo que Margie más odiaba era la ranura en la que tenía que poner los deberes y los exámenes. Siempre tenía que escribirlos utilizando un código de perforación que tuvo que aprender cuando tenía seis años, y la profesora mecánica calculaba la nota casi inmediatamente.
El inspector sonrió al acabar y acarició la cabeza de Margie. Le dijo a su madre:

- No es culpa de la niña, señora Jones. Creo que el sector de Geografía estaba actuando con verdadera celeridad. Estas cosas ocurren a veces. Lo he puesto más lento para que se adapte al nivel de una niña de diez años. En realidad el progreso general de su hija es bastante satisfactorio.

Y de nuevo acarició la cabeza de Margie.
Margie se quedó muy desilusiona. Tenía la esperanza de que se llevaran a la profesora. En una ocasión se habían llevado a la profesora de Tommy durante casi un mes por que el sector de Historia había desaparecido por completo.

Le dijo a Tommy:
-¿Por qué querría alguien escribir acerca de la escuela?

Tommy la observó con una mirada de superioridad.

- Porque no se trata de nuestro tipo de escuela, tonta. Es el tipo de viejo colegio que tenían hace cientos y cientos de años.- Añadió con arrogancia, pronunciando la palabra con cuidado: - Hace siglos.

Margie se sintió ofendida.

- Bueno, no sé que clase de escuela tenían hace tanto tiempo.

Durante un rato leyó el libro por encima de su hombro y dijo:

- En cualquier caso tenían un profesor.
- Claro que tenían profesor, pero no era un profesor normal. Se trataba de un hombre
- ¿Un hombre? ¿Cómo puede un hombre ser profesor?
- Bueno, simplemente les enseñaba cosas a los chicos y chicas y les ponía deberes y les hacía preguntas.
- Un hombre no es suficientemente inteligente.
- Claro que lo es. Mi padre sabe tanto como mi profesor.
- No puede. Un hombre no puede saber tanto como un profesor.
- Te apuesto algo a que sabe casi tanto como el profesor.

Margie no estaba preparada para discutir esa afirmación.

- A mí no me gustaría tener un extraño en mi casa dándome clases.

Tommy gritaba de risa.

- No sabes mucho, Margie. Los profesores no vivían en las casas. Tenían edificios especiales y los niños iban alli.
- ¿Y todos los niños aprendían las mismas cosas?
- Si tenían más o menos la misma edad sí.
- Pero mi madre dice que un profesor tiene que ajustarse a la mente de cada niño o niña que enseña y, que a cada niño hay que enseñarle en forma diferente.
- Sea como sea, en aquella época no lo hacían así. Si no te gusta, no tienes que leer el libro.
- No he dicho que no me gustara – dijo Margie rápidamente.

Quería enterarse de cómo eran esas escuelas tan raras.

No había llegado ni a la mitad cuando llamó la madre de Margie.
- ¡Margie! ¡La escuela!

Margie levantó la vista.
- Todavía no, mamá.
- ¡Ahora! – dijo la señora Jones - . Seguramente es hora de que vaya Tommy, también.

Margie le dijo a Tommy.

- ¿Puedo seguir leyendo el libro contigo cuando acabe las clases?
- Quizá – replicó con arrogancia.

Se marchó silbando, el viejo y polvoriento libro colocado bajo el brazo.
Margie entró a la sala de clases. Estaba al lado de su habitación, y la profesora mecánica estaba esperándola. Cada día, excepto los sábados y domingos, estaba a la espera, por que su madre decía que las niñas pequeñas aprendían mejor si seguían un horario regular.

La pantalla estaba iluminada y decía:

- La lección de aritmética de hoy trata de la suma de quebrados. Por favor, inserte los deberes de ayer en la ranura correspondiente.

Margie siguió las órdenes con un suspiro. Estaba pensando en las viejas escuelas que existían cuando era pequeño el abuelo de su abuelo. Iban todos los niños del vecindario, riendo y jugando en el patio, sentados juntos en el aula, regresando juntos a casa al finalizar el día. Aprendían las mismas cosas, de modo que podían ayudarse con los deberes y hablar de ello.

Y los profesores eran personas...

La profesora mecánica resplandecía en la pantalla:

- Cuando sumamos los quebrados ½ y ¼ ...

Margie estaba pensando en lo bien que se lo debieron haber pasado los niños en los viejos tiempos. Estaba pensando en lo divertido que debió haber sido.